viernes, 8 de marzo de 2013

                                       
                                 ¡Ya está aquí el nº1 del Sapo Alquímico!




CONTENIDOS


EL BANCO DE CRISTAL por Juan Luis Rubiales

Un efecto para monedas y estuche de baraja transparente con una exquisita construcción, marca de la casa Rubiales.



cómo montar un show de Magia por Murphy

La primera parte un interesantísimo trabajo en busca del mejor show comercial.



NEPONUKMANÍA  II por Manu Montes

La solución a un problema de Hofzinser de la mano del maestro del autoconvencimiento.



EL TRIÁNGULO DE LA EXPERIENCIA MÁGICA EN MAGIA METAFÓRICA por Mariano Vílchez y Vicente Mustieles.

Un esquema esclarecedor para facilitar la expresión de una idea mágica mediante un efecto físico.



EL GESTO EXPRESIVO por Cristian Santos

El inicio de una reflexión sobre las diversas implicaciones del gesto mágico como técnica teatral.



ESTUDIO INTRODUCTORIO DEL TAROT DE MARSELLA por Paco Gónzalez

Un artículo interesante tanto para neófitos como para conocedores que abre nuevas puertas a nivel de magia metafórica.



LA PERFECTA ACTUACIÓN MÁGICA por Mago Migue

La primera parte de una compleja metáfora sobre las velas que hemos mantener encendidas para lograr la excelencia en nuestra sesión de magia.



ENTREVISTA A LUIS ARZA por Vicente Mustieles y Mariano Vílchez

El maestro en estado puro: ¡olvidaros de lo políticamente correcto!



LA MEZCLA CATALANA por Mario López

Un antiagua y aceite con personalidad y gran potencial metafórico. ¡Gracias Mario!



ALQUIMIA por Luis Jiménez

Una interesantísima introducción de la mano de un experto.






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viernes, 15 de febrero de 2013

EL SAPO ALQUÍMICO: UN NUEVO ENFOQUE SOBRE EL ARTE DE LA MAGIA (por Paco González, Mariano Vílchez y Vicente Mustieles)



“Apoyo esta revista porque busca con inquietud el conocimiento. Crea una base sólida para la libertad desenfrenada de la creación, para la sesuda construcción de nuestra magia y para la apertura que nos desnuda de la interpretación…”

(Miguel Ángel Gea, fragmento de su Carta de apoyo a la revista)



Es para nosotros motivo de satisfacción poder compartir con todos vosotros la aparición inminente de una nueva revista de divulgación sobre el arte de la Magia: El Sapo Alquímico. Esta iniciativa surge como una propuesta alternativa a las publicaciones actuales. El objetivo de esta revista, cuya primera entrega verá la luz en apenas unos días, es aportar nuevos enfoques teóricos y prácticos sobre aspectos de interés general, centrándose especialmente en nuevas vías de estudio y reflexión sobre la magia.


Para este proyecto contamos, como no podía ser de otra manera, con la colaboración de algunos de los mejores magos a nivel nacional e internacional: Miguel Ángel Gea, Dani DaOrtiz, Juan Luis Rubiales, Gabi Pareras, Mago Migue, Manu Montes, Kiko Pastur, Mario López, Murphy o el inconmensurable Luis Arza, patrón de este barco de Tertulias Mágicas Granadinas. Estos son sólo algunos de los muchos profesionales que han querido sumarse a una larga lista de magos con los que, número a número de la revista, nos iremos adentrando en los pormenorizados aspectos de nuestro apreciado arte de la magia.


Si estáis interesados en recibir en casa la revista, solo tenéis que mandarnos un mail a elsapoalquimico@hotmail.com y en los próximos días os enviaremos una ficha para que rellenéis con vuestros datos personales y formalizar la suscripción. La cuota de ingreso es de 25 euros este primer año. Con esta promoción, en la que no cobramos el primer ejemplar de El Sapo Alquímico, queremos obsequiar a nuestros primeros suscriptores agradeciéndoles la confianza depositada en nosotros. A parte del descuento aplicado en esta cuota anual, os informamos que sortearemos entre todos los socios de la revista, por cortesía de nuestro amigo y colaborador Manu Montes, un ejemplar de su libro “El Trabajo Prohibido” y “Mensajes desde lo Profundo de la Ausencia” del maestro Luis García. No está nada mal ¿verdad?


Si queréis saber un poco más sobre este proyecto, aquí os dejamos el Manifiesto o declaración de intenciones que se publicará en el primer número de la revista.





MANIFIESTO DEL SAPO

El río hace el cauce, 
mas luego, el cauce esclaviza al río.


Todo en el universo parece mostrar un fin: la evolución. El arte no escapa a dicho fin y parece lógico y beneficioso que así sea. El proceso evolutivo, en términos biológicos, se ha interpretado hasta ahora en base a la supervivencia del más fuerte, lo cual parece indicar que la vida consiste en un combate despiadado en el que gana el más fuerte y egoísta.


Sin embargo, actualmente está surgiendo un nuevo enfoque. Es cierto que sobrevive el más fuerte, pero si un individuo es más fuerte, es debido, a que sus componentes (las células), cooperan de un modo más óptimo, más altruista y menos egoísta. Así como las primeras agrupaciones de organismos unicelulares eran más fuertes y resistían mejor frente a las adversidades ambientales que otros organismos similares en estado de aislamiento, el hombre de esta nueva era no tiene más remedio que elegir: aislarse o, por el contrario, cooperar y evolucionar.


En este nuevo y apasionante proyecto, apostamos por este enfoque cooperativo que nos hace sentir parte de un todo, donde el avance de unos no suponga el retroceso de otros y donde, entre todos, podamos contribuir al desarrollo, innovación y evolución del maravilloso arte de la magia.


Extrapolando este conocimiento al contexto artístico del ilusionismo, podemos evidenciar el gran desarrollo que éste ha experimentado en su dimensión formal, esto es, en la apariencia de todas las acciones que llevamos a cabo, desde los diferentes e ingeniosos métodos existentes, hasta la conceptualización ascaniana que fundamenta una magia basada en la construcción consciente. Y aunque todavía queda mucho por explorar en distintos dominios (teoría, preparación del contexto mágico, habilidades dramáticas y comunicativas del mago), la dimensión que realmente echamos en falta hoy en día es la de fondo.


En esta dimensión de fondo, incluimos todo el contenido que, al mago, como artista, le gustaría sugerir o trasmitir a su público.


Fondo y forma se fusionan para crear la experiencia artística. La forma sin el fondo origina un arte vacío. El fondo sin la forma no dispone del vehículo necesario para llevar un mensaje, expresar una idea, desde el mago hacia el espectador y, como veremos en sucesivos números de la revista, también poder generar una corriente complementaria, que nazca en el espectador y desemboque en el mago y el resto de espectadores.


Si la dimensión formal se ocupa sobre todo de “el cómo lo hacemos”, la dimensión de fondo se ocupa de “el por qué lo hacemos”, es decir, la razón de ser de dicho acto mágico.


El artista busca provocar un impacto en el espectador, transmitir un mensaje subjetivo y flexible, susceptible de una interpretación libre que pueda inducir una nueva perspectiva de la realidad. 


Sea como sea, cualquier opción es respetable, desde el aficionado que hace trucos y rompecabezas sin ninguna pretensión más allá de que no se vea el secreto, pasando por el ilusionismo humorístico que pretende entretener a su público, hasta un ilusionismo que pretenda fusionar esta emoción de lo imposible, asombroso y fascinante con un fondo o mensaje  más o menos trascendente que comunicar a su público.


Que la experiencia artística reúne un fondo y una forma es una realidad innegable. Este es el objetivo de El Sapo Alquímico, una fusión entre el ilusionismo teórico y técnico de vanguardia (de la mano de los mejores magos a nivel nacional e internacional que quieran cooperar en el proyecto), con otras ramas artísticas relacionadas (teatro, mimo, música etc.), así como con una parte más filosófica y psicológica, que nos hable de la dimensión de fondo, de cómo encontrar ideas mágicas que poder trasmitir y de conceptos teóricos enfocados a poder llevarlas a la práctica de la magia de un modo más o menos sencillo.


Finalmente y, aunque ya se hablará de ello en siguientes artículos, nos gustaría mencionar a varios magos que, mirando hacia atrás, han contribuido al nacimiento de la revista.


Damos las gracias a Luis Arza, por ser el primer artífice de las Jornadas de la Peza que sacaron del letargo a la estatua de Luis García en la plaza del Obradorio; al propio Luis García, por su maestría, genial inspiración y precocidad en intuir nuevos caminos posibles; a Manu Montes, por el gran trabajo de edición en conjunción con Luis García, que hicieron posible el lanzamiento de El Trabajo Prohibido, Mensajes desde lo profundo de la Ausencia y El Arte de las Cartas, así como la creación del grupo de La Posada, germen colectivo que permitió conocernos entre todos y generar grandes lazos de amistad y, como no podía ser de otra manera, a todos los Posaderos, que nos disteis y nos seguís dando todo vuestro apoyo.





De izquierda a derecha: Emilio García Alemany, Mariano Vílchez, Juan Carlos Linero (Mago J), Juan Garrido, Juan Martín, Enzo, Miguel Puga, Hugo Maximiliano, Alonso Lendínez, Luis García, Manuel Ojeda Aciego, Vicente Mustieles, David Villalobos y Manuel Montes. Estuvieron también presentes (aunque faltan en la foto) Alberto Fábulo y Paco González.


Para terminar, nos gustaría hacer un guiño muy especial al grupo de trabajo granadino, formado por Vicente Cantero, Luis Martín, Hugo Maximiliano, Juan del Campo y Sergio Rodríguez.


Con la mayor ilusión del mundo y, sintiendo que, sinceramente puede que haya llegado el momento de cooperar entre todos y hacer evolucionar el ilusionismo en el sentido artístico, os damos las gracias a todos aquellos que desde un primer momento no habéis dudado en colaborar con el proyecto. Sois vosotros, y sólo vosotros, los que hacéis que este trabajo que tenéis en las manos sea una realidad. ¡Que lo disfrutéis!


Abrazos a todos,



Trío del Sapo.



A veces está bien dejarse llevar por la corriente, a veces es interesante ir a contracorriente, pero a veces, y sólo muy pocas veces, tenemos la oportunidad de navegar por nuevos cauces y escapar de la esclavitud de lo establecido.

Esperemos que ésta sea una de dichas oportunidades y que haya suficientes gotas de agua que quieran cooperar para, entre todas, navegar en nuevas direcciones...




lunes, 24 de diciembre de 2012

EL SÍNDROME DE SANTA CLAUS por Mariano Vílchez




Es sábado por la mañana. Estoy sentado en una cafetería de barrio, observando por el ventanal la luz atenuada de una mañana gris de diciembre.  Es bastante temprano y siento cierto desasosiego.

De repente, uno de parroquianos del lugar le pide un anís al camarero. Al observar caer el chorro trasparente en la copa de mi vecino, no puedo evitar el impulso de pedirle lo mismo al camarero. Acerco la copa a mis labios y el aroma me devuelve al instante a un tiempo pasado feliz.

Esas noches en que, de niños, mi hermana y yo nos acostábamos felices y expectantes en nochebuena para aguardar nerviosamente la llegada de la madrugada.

Mientras sonaba un vinilo de 45 revoluciones de villancicos de Tino Rossi (cantante lírico muy popular en Francia en esos años), mi padre, en un último acto ritual, llenaba dos copas de anís Pastisse en una mesita cercana al árbol de navidad. Entonces se bebía una de ellas delante de nosotros y dejaba la otra llena para cuando Papa Noël hiciera su visita.

Luego nos íbamos a la cama a disfrutar de la agridulce sensación de espera, esa misma sensación que en ocasiones todos hemos sentido alguna vez como magos al aguardar la llegada de un pedido mágico, ese libro o efecto imaginado, ansiado.

Y es que los magos somos un poco como esos niños que esperan sus juguetes por navidad. Soñamos con el efecto mientras llega, con esa presentación personal que le vamos a dar, imaginando por anticipado las reacciones favorables de espectadores. Recorremos las páginas de las tiendas mágicas de Internet cual niños maravillados ante un catálogo de juguetes, todo un escaparate de maravillas.

Luego llega el pedido, como cuando al amanecer mi hermana salíamos catapultados escaleras abajo para contemplar al fin la hermosa visión del árbol engalanado de regalos. De reojo, antes de lanzarnos a romper como locos papeles de colores, hallábamos la corroboración definitiva: la otra copa de anís vacía –sin duda apurada por Papa Noël, todo un detalle de autoconvencimiento por parte de mi padre.

Y jugábamos y jugábamos y jugábamos… Pero a los pocos días (a veces horas) se acababa esa mágica fascinación.

Y es que casi nunca es como esperamos. El potente marketing de las tiendas de magia nos llena casi siempre la cabeza de pájaros que emigran al sur al descubrir la realidad.

Sin hilos, sin imán, el mago no toca… dicen las descripciones de efectos.

Y es que, como dice Ken Weber en Maximum Entertainment, si no hay  hilo, ni imán y si el mago ni siquiera toca, a saber qué mierda de juego será. Por eso invita a los magos a desconfiar de las últimas novedades y a invertir más bien en juegos clásicos que el tiempo ha corroborado.

¿Y qué hay de ese libro soñado del que habla Darwin Ortiz? Ese libro que nos va a prodigar las técnicas y efectos soñados, ese libro con el que nos vamos a encontrar a nosotros mismos como magos. El libro definitivo.

Tampoco suele serlo.

Eso sí. Aquí hay más posibilidades de satisfacción (y más si apostamos por clásicos consolidados como Canuto, Ascanio o Giobbi). Aunque muchos efectos del libro no sean lo suficientemente prácticos o técnicamente asequibles o compatibles con nuestro estilo, siempre hallaremos alguna técnica, idea, trama o efecto aprovechables. Pero de ahí a que se cumplan todas nuestras expectativas…

Permitidme una propuesta para estas fiestas. ¿Por qué no revisáis material antiguo? ¿Por qué no desempolváis alguno de esos libros, efectos y DVDs que duermen en vuestras estanterías y cajones? Coged al azar uno de ellos y dadle otra oportunidad.

Y entonces os llevaréis (nos llevaremos) más de una sorpresa.

Encontraremos efectos descartados que pueden expresar cosas que ahora sentimos pero que antes no tenían ningún sentido (probablemente porque en los comienzos ni siquiera nos planteábamos expresar nada con nuestros efectos, pues brillaban por sí mismos).

Encontraremos efectos descartados porque se nos resistía alguna técnica y, ¡oh sorpresa!, ahora sí que la conocemos y hasta la dominamos.

Encontraremos incluso efectos (buenísimos) descartados que hicimos en los comienzos pero que fuimos olvidando con el tiempo, seducidos por la constante búsqueda de evolución y novedad.

Pero a pesar del rollo que os suelto en este artículo –en parte escrito para convencerme a mí mismo- no puedo escapar de mi incoherencia, ni controlar mis ansias de novedad, pues yo mismo padezco el síndrome de Santa Claus en primer grado y, conforme apuro el último sorbo de anís, por fin observo a través del ventanal al funcionario de correos abrir la oficina del barrio.

Y allí que voy, expectante, ilusionado, como un niño en la mañana de Navidad en busca de ese efecto soñado, de ese libro definitivo…


A todos los que os paseáis por esta ventana,


Feliz Navidad.

jueves, 15 de noviembre de 2012

GRACIAS A TODOS


Cumplido algo más de un año del blog de Teoría Mágica Estructural, voy a hacer hoy un pequeño balance de esta primera andadura.


Comenzaré dando las gracias a todos los lectores y seguidores que le han dado sentido y vida al blog, ya sea con sus opiniones en mensajes privados, ya sean con sus jugosos  comentarios en los propios artículos.


Gracias a todos ellos, el tímido flujo inicial de unas cuatro o cinco visitas diarias ronda hoy las treinta, lo cual no es mucho en relación a lo que puede llegar a alcanzar un blog de éxito, pero sí que es una cifra interesante para un blog que trata puramente de teoría mágica, con artículos en ocasiones muy extensos, y más si se tiene en cuenta lo difícil y tedioso que puede resultar leer algo largo en internet.


Agradezco en segundo lugar todos los enlaces que contribuyeron en gran parte a subir hasta este nivel de visitas, desde los blogs más íntimos  como el de Dani Cerdán, hasta otros más conocidos como el de Tertulias Mágicas Granadinas de Luis Arza, la Pequeña Bitácora de Rubiales, el de Paco González o el de Cartoilusionismo de Manu Montes.


Cierro este balance con un pequeño top 5 de los artículos más leídos (en orden ascendente) de los 39 que se han publicado.




Puesto 5.  El falso efecto.

Un intento de acuñar un nuevo término estructural útil para catalogar un esquema de construcción diferente.



Puesto 4. El arte de revisar un juego.

Un artículo práctico con claves concretas que aspiran a ayudarnos a mejorar nuestro repertorio de efectos.



Puesto 3. Falsa continuidad sensorial

La falsa continuidad física o sensorial se revisita y se examina exhaustivamente en este artículo, uno de los tres dedicados al concepto de falsa continuidad.



Puesto 2. Cómo ensayar en magia.

Un artículo con algunas claves muy selectas de autores como Gabriel Moreno, Miguel Gómez y Michael Ammar, entre otros.



Puesto 1. La buena técnica en magia.

Paradójicamente el artículo Top 1 de Teoría Mágica Estructural es el dedicado a la técnica. En él, se analizan de un modo muy pormenorizados algunos aspectos esenciales para su calidad que quizá interesaría trabajar.




En fin, gracias a todos los lectores el habéis dado sentido a este blog, un blog cuyo propósito último coincide exactamente con un cumplido que tanto me agradó de Rubiales: el de presentar la teoría del modo más práctico posible.






ENLACES

Aquí tenéis los enlaces de los artículos por si queréis revisarlos o leerlos por primera vez.




viernes, 5 de octubre de 2012

SINTAXIS DE LOS EFECTOS DE CAMBIO por Mariano Vílchez




El artículo de hoy pretende examinar una serie de esquemas estructurales posibles a los que podemos recurrir para construir los efectos que personalmente denomino de cambio. Tales efectos pretenden el objetivo ascaniano de contrastar una situación inicial con otra final (1).

Por poco que se cuide su construcción, estos efectos pueden beneficiarse de una gran claridad, cualidad clave tanto para la comprensión del efecto por parte de los espectadores como para otros propósitos que escapan a la temática de este blog (2).

Lo mismo que la sintaxis como disciplina lingüística estudia los preceptos que rigen la combinación de constituyentes para el surgimiento de unidades superiores comprensibles y funcionales (sintagmas, proposiciones y oraciones), así la combinación de ciertos constituyentes (trampa, falsa continuidad, falsa discontinuidad, falso efecto, situación inicial, situación final, etc…) puede, siguiendo ciertas reglas y esquemas, dar lugar a construcciones funcionales y eficientes para un efecto dado.

Os propongo hoy cinco esquemas básicos que vamos a desarrollar brevemente y a ejemplificar con dos efectos, el del cambio de color de una baraja y el de una cuerda rota y recompuesta.

Hoy no hay foto. Teoría pura a palo seco. Sólo los seguidores más forofos se tragarán todo el tocho que sigue. Eso sí, acompañaros de una copa de vino, whiskey o cognac. Yo optaría por lo último.




1. Efectos de cambio real  por  acción tramposa previa a una falsa continuidad       

Este primer tipo de efectos seguiría el siguiente esquema:

Sit A ----- (Sit A)---------------------Sit B ,  
            t

donde Sit A es la situación inicial, t es la acción tramposa, (Sit A) es la falsa continuidad o acción de continuidad aparente (en realidad ya es situación final B) y Sit B la situación final.

Un ejemplo sería el siguiente cambio de color de baraja. Cogemos una baraja azul que mostramos abiertamente como tal, extendiéndola en cinta sobre el tapete e incluso dándola a examinar a los espectadores. El efecto es de cambio “real” porque realmente partimos de una baraja azul y al final terminaremos con una roja.

A continuación, mediante algún ardid (acudiendo al bolsillo justificadamente o mediante descarga e inserción de la nueva baraja con la otra mano desde la posición tenkai de la otra mano desde el regazo), cambiamos secretamente la baraja azul por otra roja  (trampa t) pero,  para que no se note el cambio, la nueva baraja tiene una carta azul en la posición superior.

Esto constituye una falsa continuidad, ya que los espectadores siguen pensando que están ante una baraja azul, por presentar ésta el mismo aspecto que tenía antes del manejo secreto, simplemente por efecto de esa carta extra superior sobre la baraja cuadrada. La falsa continuidad se expresa en el esquema con el paréntesis envolviendo la abreviatura de situación inicial: (Sit A).

Finalmente el efecto se consuma deshaciéndonos de la carta superior, bien empalmándola, bien volteándola si se trata de una carta de doble dorso azul/rojo.

En el ejemplo de la cuerda rota y recompuesta, partiríamos claramente de dos trozos de cuerda que daríamos a examinar claramente al principio del juego.

Entonces, mediante algún ardid (por ejemplo yendo al maletín con alguna excusa), cambiaríamos esos dos trozos por una única cuerda doblada hacia abajo con una cabo extra, también doblado, en la parte superior de la misma con las puntas hacia arriaba, todo ello sostenido por la mano de modo que parezca que empuñamos dos trozos de cuerda según el principio clásico. Esto sería una falsa continuidad  (Sit A) porque el espectador seguiría asumiendo que sostenemos los dos trozos iniciales de cuerda, cuando en realidad el mago sostiene una cuerda entera y un cabito.

Al final, el efecto se consuma con algún manejo que muestre finalmente la cuerda entera con el cabo insertado a continuación de la misma, sostenido en una de las manos, según el manejo clásico en este tipo de efectos.


Ventajas e inconvenientes

Este esquema es uno de los esquemas más funcionales y eficaces posibles. Su principal ventaja es que la trampa principal t sucede en algún momento de la exposición, cuando la atención de los espectadores aún no es plena. Inmediatamente después, mediante una falsa continuidad, el mago prueba que NADA HA CAMBIADO como resultado de cualquier manejo previo (incluido el tramposo) y que, efectivamente, seguimos en la situación inicial Sit A, cuando en realidad no es así.  Entonces, en el momento en que los espectadores están más atentos, el mago puede revelar el cambio y pasar a la situación final Sit B, sin que éstos tengan pista alguna de cómo ha podido ocasionarse la transformación.

El único inconveniente de este esquema es que no se puede aplicar a todos los efectos de cambio, aunque es ideal en su estructura.




2. Efectos de cambio real por DISCONTINUIDAD REAL Y acción tramposa previa a una falsa continuidad

Estos efectos seguirían el esquema siguiente:

Sit P -------- Sit A ------- (Sit A)---- Sit B ,
            d                  t

donde  Sit P es la situación de partida (que luego coincidirá con la situación final B), d es la acción de discontinuidad real, Sit A  es la situación inicial que queda establecida tras la acción de discontinuidad, t es la trampa, (Sit A) la falsa continuidad y Sit B, la situación final, que además suele coincidir con la situación de partida Sit P.

Este esquema es similar al anterior, sólo que no se parte directamente de una situación inicial, sino que se llega a ella por la ruptura de una situación de partida, es decir por una discontinuidad real. En esta estructura sintáctica, a menudo la trampa t consiste en un cambio de elemento.

Siguiendo con el ejemplo de la cuerda rota y recompuesta, aquí partiríamos de una cuerda entera que daríamos a examinar (situación de partida SP). Entonces romperíamos (o quizá el propio espectador) la cuerda claramente en dos trozos, pudiéndose examinar tal división. A continuación, como en el esquema primero, mediante algún ardid cambiaríamos esos dos trozos por una única cuerda con el cabo extra, a modo de falsa continuidad, para finalmente recomponer la cuerda del modo ya citado.

La diferencia pues, sería que en el primer esquema visto la cuerda se presentaría ya dividida, mientras que en el segundo se partiría de una cuerda entera y a continuación se daría la discontinuidad real, que sería nada más y nada menos que su ruptura a manos del mago o del espectador.

En este ejemplo tal vez el segundo esquema sería más lógico por dos razones. En primer lugar por la claridad que supone que el espectador dividida él mismo claramente la cuerda y el conflicto que toda ruptura supone, como problema a resolver. En segundo lugar nos beneficiaríamos del carácter cíclico del juego: partimos de una cuerda entera y terminamos con ella, si bien en medio se ha dado el contraste entre la situación inicial (Sit A), creada por la ruptura de la situación de partida Sit P, y la final (Sit B).


El esquema no funcionaría demasiado bien con el cambio de color de baraja. Sería absurdo partir de una baraja roja para intercambiarla abiertamente por una azul (discontinuidad d) con el propósito posterior de convertir esa nueva baraja azul en roja (volviéndola a cambiar, en primer lugar, mediante alguna acción tramposa, por otra roja con una carta azul encima y deshaciéndonos en segundo lugar  esa carta extra para mostrar luego la transformación final).

Obviamente no todos los esquemas que presentamos aquí son igualmente eficaces con todos los efectos posibles, sino que cada cual se adapta mejor a un tipo de efectos determinados.


Ventajas e inconvenientes

La gran ventaja de este esquema es que la situación inicial queda perfectamente establecida con por la clara discontinuidad inicial, que le propio espectador ha podido incluso establecer. Si ha cortado claramente la cuerda al principio, entonces siente con total certeza de que partimos de una cuerda absolutamente rota, lo cual favorece el contraste ascaniano.

El inconveniente es que, tras la discontinuidad, la atención de los espectadores es mayor, por lo que será más difícil “colar” cualquier trampa a posteriori, y ello a pesar de que luego podamos quitar la sospecha del manejo tramposo mediante una consiguiente falsa continuidad.




3. Efectos de cambio aparente  por  autoconvencimiento     

Estos efectos  cumplen el esquema siguiente:

(Sit A) -------------------- Sit B ,


donde (Sit A) es la falsa situación inicial que se asume por autoconvencimiento y Sit B, la situación final. En realidad en este tipo de efectos no sucede cambio alguno, ya que en todo momento la situación es realmente B, de ahí la denominación de “cambio aparente”. Lo que se hace realmente es presentarla la situación B (final) como A (inicial) al principio del juego, y ello a base de una serie de acciones sedales iniciales cuyo propósito es que se asuma esta falsa situación inicial (Sit A).

Estas acciones sedales son similares a las acciones de continuidad aparente, sólo que no pueden ser llamadas así, al no poder hablarse de “continuidad” de algo que no se ha establecido claramente al principio del juego. Y es que aquí a situación inicial no se muestra de forma abierta y contundente a los espectadores, sino que se pretende que éstos la asuman a base de sutiles manejos y detalles psicológicos.

Un ejemplo de lo que es un juego de falso cambio en el efecto de transformar la baraja de azul en rojo sería, en vez de partir de la baraja azul como en el caso anterior, partir directamente de la baraja roja con las dos cartas de dorso azul en posición superior. En este caso no podríamos dar la baraja a examinar al principio del juego para que los espectadores comprobasen que es azul, sino que deberíamos actuar de modo que se asumiera así sin tener que mostrarla abiertamente.

Para ello realizaríamos ciertas acciones sedales que, correctamente ejecutados, propiciarían el autoconvencimiento de que realmente partimos de una baraja azul.

He aquí algunas de ellas:

1. Podríamos sacar la baraja de un estuche de color azul.

2. Podríamos dejar la baraja sobre la mesa al principio de juego para que la visión de la carta azul superior propicie la asunción inconsciente de que la baraja es azul.

3. Podríamos mezclar y cortar de modo que siempre se viesen sólo los dos únicos dorsos azules de la baraja.

4. Por supuesto nunca afirmaríamos directamente que “la baraja es de dorso azul” porque tal afirmación quedaría automáticamente cuestionada. Si acaso recurriríamos a formas verbales indirectas para dar a entender tal idea.

Una vez asumida la falsa situación inicial (Sit A), ya podemos proceder con la transformación del color de la baraja, deshaciéndonos de las dos cartas azules de alguno de los modos citados anteriormente, bien empalmando las dos cartas, bien girándolas si son cartas de doble dorso azul/rojo.

En el efecto de la cuerda rota y recompuesta, el esquema se aplicaría sacando desde el principio cuerda y cabo doblados con las puntas hacia fuera y sostenidos por una sola mano, simulando desde el primer momento que tenemos dos mitades para luego proceder a la recomposición del modo arriba indicado. 

Obviamente, en este caso el esquema no funcionaría muy bien, ya que, a diferencia del cambio de color de la baraja, no habría apenas acciones sedales a las que recurrir para que  los espectadores asumieran que tenemos realmente dos mitades de cuerda en la mano, ya que la posición no permite apenas manejo alguno.


Ventajas e inconvenientes

Este esquema es sin duda uno de mis favoritos. Con él estamos muy cerca de la magia verdadera, ya que no se da la necesidad de realizar ninguna acción tramposa principal (por ejemplo no hace falta cambiar de baraja para conseguir el cambio de color de la misma). Estamos en el dominio del concepto estructural de técnica inexistente formulado por Luis García.

El inconveniente es que este esquema no siempre es aplicable a cualquier efecto que nos planteemos crear. Si bien hay que decir que, una vez que se conoce y se domina, es posible aplicarlo en más ocasiones de las que podría parecer en un principio. La magia de Manu Montes, defensor a ultranza del concepto de autoconvencimiento, abunda  en ejemplos en ese sentido, sin olvidar a Luis García y la maravillosa construcción de su bella durmiente.




4. Efectos de cambio  aparente por  falsa discontinuidad        

El esquema de estos efectos es el siguiente:

Sit P  ------ (Sit A)----------------------Sit B ,
            fd

donde Sit P es la situación de partida (que luego coincidirá con la situación final Sit B), fd es la acción tramposa de falsa discontinuidad que en realidad no cambia nada, (Sit A) es la falsa situación inicial (falsa porque seguimos en la situación de partida P, que luego coincidirá con la situación final B) y Sit B, la situación final (que, insisto, coincide con la de partida).

Dicho de otra manera, partimos de una situación que fingimos alterar para mostrar al final que las cosas están de nuevo como al principio, cuando en realidad lo que ocurre es que siempre estuvieron así, pues nunca cambiaron en primer lugar.

La acción de falsa discontinuidad hace que los espectadores asuman que la situación de partida ha cambiado, cuando no es así, por lo que partimos de una situación inicial falsa. En este sentido este esquema se parece al anterior de los efectos de cambio aparente por autoconvencimiento, ya que el espectador se autoconvence de una falsa situación inicial, sin llegar a constatarla plenamente. Lo único que hace es asumirla al creer que la situación de partida realmente ha cambiado, cuando no ha sido así, por el engaño de la falsa discontinuidad.

Lo mismo que en el esquema nº3, aquí no cabe hablar de acción de continuidad aparente tras la asunción de la falsa situación inicial (Sit A) por parte de los espectadores, precisamente porque no puede haber continuidad de una situación que nunca fue real ni se estableció claramente al principio.

En cambio sí que podríamos establecer con el esquema previo, alguna acción sedal para favorecer el autoconvencimiento.


Este esquema encajaría perfectamente en el efecto de la corda rota y recompuesta, en su conocida versión del corte de bucle que parece cortar la cuerda por la mitad, pero que en realidad sólo corta un pequeño cabo que se puede disimular en el manejo final.

En este caso, la situación de partida  Sit P sería mostrar claramente la cuerda entera al principio del juego. Tal situación de partida se podría establecer con total claridad dando a examinar la cuerda al principio del juego.

Fd  sería la falsa discontinuidad acción de discontinuidad aparente, que es el hecho de simular cortar la cuerda por su mitad. Es una falsa discontinuidad, porque la discontinuidad (o cambio que se percibe, el hecho de que la cuerda pase de entera a dos mitades más o menos iguales) es falsa, ya que la cuerda sigue (prácticamente) entera tras el tijeretazo.

(Sit A)  sería la situación inicial (el hecho de que la cuerda esté supuestamente dividida en dos mitades) y la tomamos como situación inicial porque es a partir de ella que se va a producir el cambio o contraste mágico, en el sentido ascaniano, hasta la situación final de la reconstitución Sit B



En el esquema, la nomenclatura que se refiere a la situación inicial va entre paréntesis porque se trata de una situación inicial falsa o aparente. Nunca se llega a establecer claramente que se parte de dos mitades de cuerda, ni se pueden dar a examinar para que el espectador constate o corrobore dicha situación. Dicha situación se asume por autoconvencimiento, precisamente por efecto de la acción de discontinuidad aparente (el tijeretazo).


El esquema no encajaría demasiado bien con el efecto del cambio de color de baraja, ya que habría que partir de una baraja roja, cambiarla por otra pretendidamente azul (en realidad roja con una carta encima azul, esto sería la falsa discontinuidad fd), para luego transformar esa baraja en roja. Un planteamiento de entrada absurdo que, sin embargo, dependiendo de otros factores de la construcción, podría llegar a tener sentido con unos parámetros determinados.


Ventajas e inconvenientes

Este esquema sintáctico es excelente, ya que conlleva dos puntos fuertes, la falsa discontinuidad que el propio espectador puede establecer (él mismo corta la cuerda) y el autoconvencimiento que lleva al espectador asumir una falsa situación inicial como consecuencia de una acción que él mismo ha realizado.

El inconveniente es que, en este caso, es más complicado encontrar efectos que encajen naturalmente con el esquema.




5. EFECTOS DE CAMBIO REAL POR FALSO EFECTO


El último esquema que os propongo hoy es el siguiente:

                  Sit A-------------------------- (Sit B)-----Sit B
                                                                       t

En esta estructura, se muestra falsamente que la situación inicial Sit A ha cambiado a la final (Sit B) mediante alguna estratagema, de modo que el espectador atisba o asuma que el efecto ya se ha producido, cuando en realidad no es así, al menos todavía.

A continuación ocurre una última trampa  t (quizá la principal del efecto), con la que se logra que la situación final aparente (Sit B) sea ya realmente la situación final real Sit B. Normalmente esta trampa ocurre en un momento de cierta relajación de la atención de los espectadores, ya que éstos asumen que el efecto ya terminó. La citada situación final aparente (Sit B) es a la que denominé falso efecto en un artículo anterior.

El ejemplo de falso efecto que puse en aquel artículo era el viaje de la carta firmada a la cajita de Fred Kaps, también conocida en la versión de Roberto Giobbi. En este juego, el mago ha controlado la carta firmada en la posición inferior de la baraja para realizar secretamente un mercury fold, por lo que la tiene doblada y empalmada en la mano izquierda. La cajita tiene una carta doblada indiferente que actúa como dummy y que luego se hará pasar por la firmada.

En el momento en que se abre la caja, los espectadores ven la carta dummy y atisban y asumen que es la firmada. Este sería el momento del falso efecto (Sit B). El paréntesis es debido al carácter falso de tal situación.

A continuación el mago realiza la trampa principal, un shuttle pass cogiendo la cajita y volcándola sobre su mano izquierda. En realidad, la carta doblada “dummy” queda en el interior de la cajita por algún mecanismo de adherencia a la misma, mientras que la carta que se ve ahora en la mano izquierda abierta es ya, lógicamente, la carta firmada que se ocultaba en ella. Todo esto es lo que constituye la principal trampa t.

Ahora la carta se desdobla dramáticamente. Se corrobora el atisbado efecto. Estamos definitivamente en la situación final real Sit B.

Aplicar este esquema al cambio de color de la baraja es complicado aunque factible.

Partimos de una baraja azul que tiene una carta de doble dorso azul-rojo en posición superior y de una baraja roja en el regazo. Mostramos claramente la baraja azul al principio del juego extendiéndola de dorso sobre la mesa.

Luego, en algún momento del juego, volteamos la carta superior con algún manejo conocido manteniendo la baraja cuadrada. Entonces de repente se ve una baraja de dorso rojo, por la ilusión que crea la carta superior sobre el mazo cuadrado (éste sería el momento del falso efecto (Sit B)).

Inmediatamente realizamos el cambio de baraja citado previamente. Sujetando la baraja del regazo en la posición tenkai de la mano izquierda, procedemos a descargar la baraja al regazo con la mano derecha, al tiempo que sacamos la izquierda a la vista. Las manos se juntan al borde de la mesa alrededor de la baraja recién sacada, la mano izquierda por debajo y la mano derecha en Biddle por encima.

Aunque el cambio requiere timing y supone una importante demanda técnica, bien realizado es imperceptible. Ha sucedido la trampa t, inmediatamente después del falso efecto, en el momento en que los espectadores han empezado a asumir el cambio de color.

Con la cuerda rota y recompuesta, también nos podríamos plantear este esquema, aunque no es en absoluto el más adecuado. Podríamos por ejemplo partir de una cuerda normal con las puntas imantadas. Entonces algún espectador podría cortar claramente la cuerda, sin necesidad del manejo del bucle citado previamente. 

A continuación procederíamos a unir la cuerda mediante algún manejo que pusiera en contacto las puntas imantadas, reconstruyéndose la cuerda por la unión de los que fueron sus extremos. Este sería el momento del falso efecto, a continuación procederíamos a cambiarla por otra cuerda entera y normal (trampa t posterior al falso efecto) y se la lanzaríamos al público para que la examinase. La dificultad radicaría en este último cambio (ir al maletín?, faldones en la chaqueta, etc…).


Ventajas e inconvenientes

La ventaja de este esquema es que permite cambios realmente imposibles y fuertes (como el viaje de una carta firmada a una cajita cubierta por una copa) partiendo de unas clarísimas situaciones iniciales.

El inconveniente es que requiere realizar una trampa en el último momento. Si bien dicha trampa ocurre en un momento de menor atención (ya se ha atisbado el efecto y, en el mejor de los casos, hasta se ha asumido), los espectadores aún están pendientes de la corroboración del efecto. Por eso es conveniente que la actitud del mago sea la correcta, por un lado reflejando en su guión interior que realmente ya ha sucedido la magia (tiene que obligarse a sentirlo así) y, por otro, realizando el último manejo tramposo con la máxima naturalidad y tranquilidad, siendo consciente de que para la mayoría de los espectadores el efecto ya ha ocurrido.



CONCLUSIONES

Estos cinco esquemas pueden ser útiles a la hora de pretender construir un efecto de cambio desde cero. El mago puede inicialmente preguntarse cuál es el esquema (o esquemas) que más se puede (n) adecuar al efecto buscado y, a partir de ahí, puede intentar concretar cómo puede aproximarse al mismo en la práctica con los elementos en mano.

Enhorabuena a los seguidores que llegasteis al final del artículo (algunos pocos de un tirón). Que el aroma del coñac (o lo que fuera) os siga acompañando el resto del día… o de la noche.








NOTAS AL PIE

(1) No todos los efectos puede catalogarse fácilmente como de cambio o como expresión del contraste entre una situación inicial y otra final. Pensemos por ejemplo en los efectos mentales o en una levitación.


(2)  Los efectos de cambio expresan el contraste entre una situación inicial y otra final, lo cual puede llegar a ser la expresión metafórica de un cambio deseado dentro del espectador (y por ende en su vida en general). 

Para más información sobre magia metafórica, ver los trabajos de Luis García y los artículos de Vicente Mustieles y un servidor en el blog de Luis Arza “Tertulias mágicas granadinas” cuyo enlace encontraréis en este blog.

















lunes, 27 de agosto de 2012

CARTA AL NÚMERO DE LOS ENAMORADOS por Mariano Vílchez



La foto de hoy va dedicada a Daniel Nebreda, mago Voty. Voty ha sido compañero de innumerables sesiones de magia. En el bar Olympia de Granada destripamos miles de juegos y estrujamos el sentido y la posibilidad de decenas de conceptos teóricos. Por cierto, un abrazo desde aquí Mario Fernández, quien compartió con nosotros los primeros años de esas sesiones obsesivas de magia y teoría.

Cariñoso, simpático (en la foto se ve la expresión sonriente que siempre suscita en los espectadores), fiel amigo de sus amigos, Daniel es experto en superar retos importantes. El último fue pasarse al monólogo aventurándose en los Madriles hasta conseguir también éxito en ese campo.

Esta magnífica foto fue tomada en la boda de la hermana de un común amigo donde ambos compartimos actuación. Un abrazo también a ti, Quique.



EFECTO

Una pareja asiste a una sesión de magia. Ella está muy enamorada y se muestra encantada cuando el mago ofrece realizar un juego para poner a prueba la compatibilidad de la pareja.

El mago le pide al chico que diga un número entre el 1 y el 52, el número de cartas que tiene la baraja francesa. El espectador dice un número, pongamos el 27.

Entonces el mago se dirige a la chica y, pasando el pulgar izquierdo por la esquina de la baraja, le pide que lo detenga en algún punto. La chica detiene al mago en un punto. El mago corta por él y le muestra a la chica la carta de corte que tiene que memorizar, entonces vuelve a dejar el paquete cortado encima de la baraja.

A continuación el mago se dirige a un amigo común de la pareja, pidiéndole que participe en un pequeño ritual. Se coloca entre la pareja y tiene que coger la baraja y cortarla, al tiempo que la chica le toca el hombro izquierdo y el chico el hombro derecho. El amigo realiza el corte en esas especiales condiciones de contacto. Nada más finalizar el corte y sin tocarla el mago, el chico coge la baraja. El mago le pide que cuente el número que ha pensado, echando cartas en la mesa hasta llegar a la carta correspondiente a esa posición. El chico llega a la carta. El mago le pregunta a la chica qué carta tiene en mente. Asombrosamente, al girar la carta, se comprueba que se trata precisamente de su carta.

La pareja es feliz por la asombrosa coincidencia y agradecen a su amigo común la esperanzadora sensación de buena compatibilidad que les ha quedado tras el juego.



MÉTODO

La baraja usada está en mnemónica de Tamariz. Tras una falsa mezcla total, el mago le pide al chico que diga un número. Tras conocer este dato, ya sabe la carta que tiene que forzar a  la chica. En nuestro caso la posición 27 se corresponde con el dos de trébol.

Entonces se dirige a la chica y extiende la baraja de cara en la mesa, aprovechando la extensión para localizar visualmente el dos de trébol.

Vas a pensar en una de estas cartas, pero como la gente siempre suele pensar un as o la reina de corazones, me lo voy a poner más difícil y que decida el azar.

El mago recoge la extensión y coloca la baraja de dorso en la posición de dar de la mano izquierda, manteniendo un break con el meñique izquierdo debajo de la carta a forzar.  Entonces realiza el forzaje del rifle, pasando el pulgar izquierda por la esquina de la baraja hasta que la chica lo detiene. En ese momento corta por el break y le muestra el dos de trébol pidiéndole que recuerde la carta. Entonces vuelve a recolocar el paquete cortado sobre la baraja. Como es lógico, la carta vista por la chica está exactamente en la posición del número elegido por el chico, la correspondiente a su posición mnemónica.

El juego ya está hecho pero falta el ritual del amigo común que dará un cierto sentido al juego, al tiempo que imposibilitará definitivamente cualquier intento de análisis posterior.

El amigo, al cortar según las indicaciones del mago, va a realizar una falsa discontinuidad de ordenación. En otras palabras, se va a hacer un falso corte a sí mismo y a todos los espectadores.
El corte lo saqué de un vídeo de Jim Swain. Es un falso corte triple tan sencillo como engañoso.

El mago le pide al amigo común que coloque el paquete en la palma izquierda en una especie de posición de dar. Entonces tiene que cortar con la mano derecho un paquetillo de cartas, más o menos un tercio, y colocarlo en el tapete. De nuevo corta otro paquete colocándolo a la derecha del primero. Finalmente, coge el resto de cartas que le quedan en la mano izquierda y las coloca a la derecha de los otros dos primeros paquetes. Ahora el mago le pide que coja el paquete de la izquierda y que lo monte sobre el de en medio. Entonces tiene que coger esos dos juntos y montarlos sobre el úlitmo paquete de la derecha. 

La baraja sigue en su orden mnemónico y por tanto el dos de trébol sigue en la posición 27.

Cuando lo probéis veréis que este falso corte es tremendamente engañoso. Paradójicamente cualquiera otra forma de recomponer los paquetes de la mesa para alterar realmente el orden de la baraja  despertaría sospechas en el manejo. 

Es importante que tanto el chico como la chica toquen al amigo mientras corta, estableciéndose un cierto vínculo e influencia mágica por su contacto. Este detalle es muy importante porque estimulará la imaginación de los espectadores cuando se queden sin solución al final del juego.

Ahora sólo resta que el mago le pida al chico que diga su número y que cuente cartas hasta llegar a esa posición. El chico lo hace SIN QUE EL MAGO HAYA TOCADO LA BARAJA DESDE QUE EL AMIGO  LA HA CORTADO. Al llegar a la carta 27, se gira, comprobándose que es precisamente la vista por la chica.



COMENTARIOS TEÓRICOS

1. En muchas aproximaciones a la carta al número, algunas de ellas excelentes, se cuenta con dos barajas. Personalmente por cuestiones de estilo prefiero el uso de una sola baraja. Me gustan los enfoques minimalistas y creo que aporta un plus de claridad el hecho de que los espectadores sólo tengan que tener en cuenta un elemento en vez de dos a la hora de entender y contemplar el juego.


2. Nótese la frase excusa para justificar el manejo de la extensión de la baraja de cara y la recogida con el break bajo la carta a forzar (cobertura procedimental). Aunque parezca una nimiedad, esta excusa, usada por muchos magos, les parecerá muy verosímil en ese momento a los espectadores, pues son conscientes de que ases y dama de corazones son cartas obvias y recurrentes en su imaginación.


3. El punto fuerte y demoledor del juego es que el mago no toca la baraja desde que el espectador amigo realiza el corte. Es inconcebible por parte de los profanos de que un espectador pueda realizar un corte falso, máxime con un manejo tan engañoso como natural como es el de este triple corte.

Además, por si fuera poco, ¿qué sentido podría tener para los espectadores el propósito de mantener el orden de la baraja, si es inconcebible para ellos que en este momento la carta vista ya esté en la posición requerida por el chico?  Para colmo, el propósito del juego aún no está claro para muchos de los espectadores.


4. Este falso triple corte es una falsa discontinuidad de ordenación. Es importante constatar que, aparte del uso de la falsa discontinuidad al principio de juego como medio de crear una falsa situación inicial (ver los dos artículos previos), también se pueden establecer falsas discontinuidades en otros momentos del juego: falsos cortes, falsas mezclas, falsos depósitos, etc, como es el caso aquí.


5. Un punto capital de la falsa discontinuidad, es que, a diferencia de la falsa continuidad, LA PUEDE REALIZAR EL PROPIO ESPECTADOR, lo cual es tremendamente engañoso e inconcebible para los profanos.  

Recordemos los casos vistos en artículos previos de la cuerda y la cerilla rotas y recompuestas. En ambos casos es el espectador quien establece la falsa continuidad rompiendo, supuestamente, cuerda y cerilla al principio del juego. Este hecho se puede potenciar aún más por el concepto teórico de falsa complicación.

La falsa complicación consiste en pretender que el espectador ha fastidiado el juego al cometer algún error en el manejo, cuando en realidad el error estaba previsto por el mago. Como ejemplo de cómo una falsa complicación potencia una acción de falsa discontinuidad llevada a cabo por el espectador, recuerdo ahora en un programa antiguo de Tamariz cómo el maestro jugueteaba con el espectador en el citado juego de la cuerda rota y recompuesta.

Tamariz tenía en sus manos la cuerda con el bucle en posición de ser cortado falsamente.  Entonces le pedía al espectador que cogiera unas tijeras y bromeaba un rato con él sobre la posibilidad de cortar la cuerda. Entonces en un momento de la rutina llevaba al espectador al punto de cortarla realmente, momento en el que el maestro ponía cara de sorprendido y le soltaba algo así:

Ah, ¿pero has cortado?

Tanto el espectador y el público sentían que esta ruptura de la cuerda sucedía a contratiempo, lo cual agravaba la dificultad de resolución del juego, pues no sólo había cortado el espectador, sino que además no tenía que haberlo hecho o al menos no en aquel momento. El resultado era la sensación definitiva e incuestionable de que se partía de una cuerda rota y bien rota, lo que potenciaba la restauración posterior.

Es como si en el juego de la cerilla en el pañuelo le pidiéramos al espectador que doblase un poco la cerilla para ver cómo se hace más elástica por estar bajo el pañuelo y, tras insistir en que la doblase más y más, en un momento determinado se rompiera. Indudablemente esta falsa complicación potenciaría en gran medida la restauración posterior.


6.  A los espectadores que no manejen la mnemónica les recomiendo realizar como alternativa el juego Hambre de soñar que viene en la página 337 del volumen 2 de La Magia de Ascanio, publicado por Páginas. Se procede como indica el libro hasta el momento de la revelación (el chico corta un número de cartas y la chica nos detiene y se fija en una carta, en este caso no es forzada). Entonces se le pide al espectador amigo que realice el triple corte ritual para establecer la compatibilidad de la pareja. Al leer el texto el manejo quedará claro.